Normalmente la gente no es mala y no hay que desconfiar ni mucho menos de todo el mundo.  Viajar desconfiando de todo hace que no disfrutes al 100% del viaje.  Eso tampoco quiere decir que todo el mundo sea bueno y que haya al menos que ser precavido en los momentos en que tengamos que meter la mano en la cartera.

Normalmente con un poco de sentido común, te librarías de la inmensa mayoría de los timos, pero es verdad que algunos son muy ingeniosos y depende el momento en el que te pillen, te la puedan meter.  Otras veces, directamente te fías del caco por su amabilidad y !!ZAS!! para cuando te has dado cuenta ha desaparecido y te la ha metido.  Al de un momento te das cuenta y es tarde.  Se te queda una cara de pardillo tremenda y entonces piensas en que cómo coño has podido picar de una manera tan tonta.  Porque sí,  los timadores suelen ser simpáticos y así se ganan en muchos casos tu confianza aunque no siempre.

En este apartado iremos contando poco a poco algunos de ellos.

Empezamos por uno muy común y si no me confundo el único que nos ha tocado durante el viaje.

Uno de los momentos en los que hay que tener mucho cuidado es a la hora de cambiar dinero.  Si vas con euros a otro país, normalmente sabrás a cómo está el cambio de la moneda del país al que viajas, pero en nuestro caso pasamos de país a país y muchas veces cambias lo que te ha sobrado de uno a moneda del otro.  En este momento estás jugando con dos tipos de monedas a los que no estás habituado y eres carne de cañón.

En la frontera entre Rusia y Mongolia,  se nos acercó un hombre que decía que era vigilante aduanero para ganarse nuestra confianza.  Nos sobraban de Rusia si no me confundo 2.000 rublos y nos dijo que nos los cambiaba por moneda de Mongolia.  Como ya no íbamos a  necesitar los rublos, accedí sin tener ni idea de a cómo estaba el cambio, error.  Nunca hay que cambiar dinero sin saber a cuanto está el cambio.  Le pregunté y me dijo que me daría 80.000 tugriks, que es la moneda de Mongolia, por los 2000 rublos, que eran unos 40 euros.  Se fue a por el dinero y cuando volvió me dio 8.000 tugriks.  Yo los conté y me pareció raro pero en vez de quejarme, pensé que igual había entendido mal y que 80.000 tugriks seguramente serían demasiados por 2.000 rublos.  El hombre cogió la pasta, se despidió ya que la frontera estaba cerrada y nos tocaba dormir allí para poder pasar al día siguiente.  Nos dijo que nos veríamos allí por la mañana cuando fuera a trabajar.  Al de dos minutos de irse, le dije a Nina, creo que me ha timado.  Efectivamente al día siguiente por la mañana cuando entramos en las oficinas a sacar el visado para poder entrar en Mongolia, por supuesto él no estaba y nos enteramos de que efectivamente me tenía que haber dado los 80.000 tugriks en vez de los 8.000 que me dio. Al final en vez de 40 euros de cambio, me dio 4 euros.  Me timó a la cara 36 euros de los 40 que le había dado.  En este caso se te queda una cara de idiota tremenda, pero aprendes.  Muchos pensareis que a vosotros nunca os pasaría y ojalá sea así, pero hay que estar atentos y no bajar la guardia.

Más tarde, a la salida de China para entrar el Laos, a más de 8.ooo km.a unos amigos nuestros les intentaron hacer lo mismo y como ya les habíamos avisado, no les pudieron timar.  Se aprovechan de la poca familiaridad que tienen los extranjeros con su moneda.

La verdad es que aunque sea a palos pero de todo se aprende, por supuesto no nos ha vuelto a pasar aunque ya se sabe que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, jejeje…